Sidra Natural Asturiana, son tres palabras que si por separado, tienen una grandísima importancia, juntas hacen algo incomparable y que en muchas ocasiones no valoramos convenientemente, quizás por estar en contacto permanente con ella.

La Sidra, como todo el mundo sabe, es una bebida de baja graduación, 5 a 6º de alcohol, que adquiere especial relevancia y protagonismo en algunas zonas del arco atlántico, pero es aquí en Asturias, dónde la Sidra Natural alcanza una importancia especial ya que forma una parte muy importante de la personalidad de nuestra región.
Éstas tres palabras Sidra Natural Asturiana, definen un producto espectacular con un sabor complejo y equilibrado buscando la armonía entre el dulce, el amargo y el ácido con una aromática duradera, siempre presente y que da sensaciones de frescura y recuerdos de la manzana inicial.
En Asturias existen gran variedad de manzanas de interés agronómico y tecnológico. Existen variedades de manzanas ácidas, semiácidas, dulces y dulces-amargas.
Pero la Sidra no puede ser elaborada con cualquier manzana sino de una acertada combinación de las citadas variedades, que casi en secreto de sus elaboradores, proporciona esas cualidades de aroma, color y sabor inigualables de asturiania.
Toda vez que los frutos han madurado se procede a la mezcla de manzanas de distintas variedades sidreras, a fin  de aportar las cantidades suficientes de ácidos orgánicos y polifenoles que posibilitan un adecuado proceso de fermentación.
A la Sidra le va el frescor del rocío o del agua que brota de un manantial. No gusta ni del hielo ni del frigorífico. Tampoco de los calores por eso ha de ofrecerse fresca, con esa temperatura alegre que no enmascare aromas y sí enaltezca las que la Naturaleza le regaló.
Pero la Sidra no es una bebida nueva, aunque no se conoce con certeza su verdadero origen, muchos historiadores coinciden en que se originó en las Civilizaciones Egipcia y Bizantina en la época anterior a Cristo.Otros investigadores atribuyen su origen y expansión por Europa a los celtas. Sin embargo, fueron los árabes quienes extendieron los distintos tipos de manzana y las técnicas para su producción por el viejo continente. En Asturias, y como así se describe en el Fuero de Avilés, ya estaba arraigada en el siglo XII; aunque se encontró un documento en el Monasterio de Santa María de Obana en Tineo, que data del año 780, en el que se cita por primera vez la Sidra.
Esta maravillosa bebida no es patrimonio asturiano, ha sido desde siempre un producto de gran tradición en los países de la costa atlántica y aunque es una Sidra diferente no deja de ser una bebida basada en la fermentación natural de la manzana. Ha sido siempre un producto de gran tradición en Francia, Inglaterra, Bélgica, Irlanda y Alemania. Los expertos señalan que la primera referencia que tenemos de la Sidra en Europa se remonta a la época de Carlomagno a principios del siglo IX.
Francia es el principal país productor de Sidra en Europa. Según los investigadores, en ese estado conocen la Sidra desde los siglos V y VI, pero fue sin embargo, en el  siglo XV cuando la sidra experimentó un importante impulso debido al cambio climático que favoreció a este sector. Durante el siglo XVI, gracias a los sistemas de prensado que los reyes importaron de España, las técnicas de producción de la Sidra se modernizaron. Luis XVI, mencionaba con frecuencia la Sidra en sus escritos.
En Gran Bretaña los primeros manzanos fueron plantados por los romanos, pero los entendidos aseguran que los primeros indicios de la Sidra son posteriores a la conquista de los Normandos. Ellos fueron quienes llevaron nuevas clases de manzana y quienes establecieron la tradición sidrícola que hoy en día tiene lugar en la isla.
Cuando los europeos conquistaron América también llevaron las técnicas de cultivo de manzana y elaboración de Sidra. En el año 1629 los manzanos estaban completamente implantados en las colonias de Virginia y Massachussets. Las manzanas que estos árboles daban no eran dulces ni licuosas y por esa razón fueron destinadas a la elaboración de Sidra. En 1767 se bebía aproximadamente 1,14 barriles de Sidra por persona en el Estado de Massachussets y los alumnos de la Universidad de Harvard consumían diariamente ésta bebida, ya que era parte de su dieta. La Sidra al contrario que el Whisky y otras bebidas alcohólicas, tenía una buena imagen y frecuentemente era consumida en celebraciones de todo tipo, reuniones familiares, celebraciones entre amigos, etc.
La propia Iglesia aprobaba su consumo y tanto curas como diáconos bebían Sidra para hacer frente al frío invernal. Debido a la aceptación que la  Sidra tenía se llevaron a cabo importantes campañas para que en la época de la «Ley Seca» fuera excluida de la lista de bebidas  prohibidas.
Los tres primeros presidentes de Estados Unidos; George Washington, John Adams y Thomas Jefferson, fueron consumidores acérrimos de Sidra y numerosos presidentes ofrecían ésta bebida en sus recepciones y mitines. William Henry Harrison (Noveno Presidente de los Estados Unidos) por ejemplo, llegó a utilizar un barril de Sidra como logotipo de su campaña.
Pero la situación que actualmente vive la Sidra en Estados Unidos nada tiene que ver con la de hace 150 años, la época de la «Ley Seca» causó un daño irreparable en el consumo de ésta bebida y nunca se recuperó  la buena situación anterior.
Y para terminar quiero explicarles los efectos beneficiosos que tiene para nuestra salud el consumo habitual de nuestra Sidra Natural que forma parte indiscutible en nuestra Dieta del Cantábrico pues no en vano es la bebida histórica con mayor consumo en el Noroeste de la Península Ibérica. Recientes estudios de la Dra. Carolina Walker, de Brewing Reserch International, demostraron que el consumo responsable de Sidra influye en nuestra salud debido a su rico contenido en antioxidantes, (taninos, antocianos y flavonas) los cuales previenen de daños celulares que podrian originar dolencias cancerígenas y problemas cardiovasculares, que estos a su vez, se ven favorecidos por su alto contenido en pectina. El contenido en antioxidantes como el antociano actúa como un regulador del ácido úrico, lo cual contribuye notablemente a las conocidas propiedades diuréticas de la Sidra Natural. Además el calcio y el potasio que contiene la Sidra son importantes factores para mantener la presión sanguínea en niveles óptimos.
Hace poco tiempo el Hospital Universitario de Zurich publicó diferentes trabajos en la revista Medical Reserch, donde demostraron que la gente que desea adelgazar y mantener al mismo tiempo un consumo moderado de alcohol, deberán reducir las calorías en las comidas sin que sea necesario prescindir de su bebida habitual. Si el estudio realizado por el Dr. Keul de la Clinica Universitaria de Friburgo, en Alemania, demostró que la cerveza no engorda, menos tiene que engordar nuestra Sidra Natural puesto que tiene menos calorías que aquella, concretamente la cerveza tiene 45 kilocalorias por 100 gramos y la Sidra tiene 40 kilocalorias. Por tanto creo que sería muy importante desde el punto de vista médico y socioeconómico el estudio científico de la Sidra Natural por sus propiedades saludables, por parte del Gobierno del Principado de Asturias, del SERIDA y de la Universidad de Oviedo.