Río de oro, 3 « Gijón. Tel. 985 148 617

La cultura de la sidrería tan arraigada por estos lares, ha sido asimilada con ferviente entusiasmo por las nuevas generaciones hasta el punto que son muchos los que prefieren, ya no para un informal picoteo, sino también para comidas de mayor enjundia, el alegre bullicio de este espacio, a la sosegada placidez de un comedor formal.
El establecimiento que nos ocupa ofrece las dos versiones: una moderna y concurrida sidrería en la planta baja y un elegante comedor en la superior, por más que la clientela prefiera apretarse algo más en aquella que ocupar las holgadas mesas de esta.
Herminio y José Ángel Fernández, más inclinado a la sidrería el primero y seducido por la alta restauración el segundo, han sabido fundir ambos ambientes con una cocina moderna que alcanza tanto al tapeo más sencillo, como a la carta que recoge las creaciones de Raquel Gómez -joven y vocacional cocinera formada en altos fogones- que impone el mismo cuidado a la fritura de unas croquetas o a la estética disposición en el plato de unos chipirones afogaos, que a una Deconstrucción asturiana de gazpacho o un Carpaccio de pato con aceite de cítricos y tierra salada.
El caso es que entre todos han conseguido algo tan difícil como llevar a su clientela al huerto de la cocina creativa y moderna, eso sí, basada en los cimientos del clasicismo.
Obviaremos una nutrida relación de tópicos que nunca faltan en una sidrería para sugerir algunas delicadezas que sirven tanto para entrada como para picoteo; como la variedad de tostas:  De atún con vinagreta y foie, jamón ibérico con dulce de cebolla, de asadillo de verduras con bocarte y la niña de mis ojos»¦ o imaginativas ensaladas: de bocarte del Cantábrico con queso fresco, vinagreta de mango y calabacín y tinta de calamar, de pulpitos a la plancha con milhojas de cachelos y piquillos, cogollos de Tudela y vinagre al P.X., o la de ventrisca con escabeche de manzana al vinagre balsámico de sidra de marcada asturianía actual.
Hay lugar para los arroces clásicos: caldoso con almejas, con bugre, o Paella de marisco.
Entre los pescados tiene notable éxito la atrevida combinación de Bacalao al foie sobre confitura de frutas e ibéricos entre otras creaciones sugerentes como el Salmón salvaje con rissoto de algas y aceite de cebollino o la Merluza bajo pisto de aguacate, semillas de tomate, berza asturiana, jugo de marisco y gambón envuelto.
Ya un clásico, el solomillo de ternera al foie que aquí va guarnecido con cebollitas confitadas abre el capítulo de carnes en el que también resulta muy aconsejable el Abanico de secreto ibérico, piña asada en su jugo, higos y chupito frío de kikos.
La Pirámide de chocolate con afuega«l pitu y su galleta es un postre sencillamente genial sin desmerecer las Delicias de arroz con leche, espuma de café, piruleta de caramelo y crujientes de queso.
No podía faltar, y no falta, una selecta bodega de la que se ocupa personalmente José Ángel, que con Herminio comanda un eficaz y atento servicio de sala.