Bonifacio amago, 13. Tapia de Casariego. Tel. 985 628 370
Acomodado en una mesa del Palermo  por Santiago, el amable y eficiente maître; envuelto por la calidez de la madera  que conforma un espacio cálido, elegante y  a la vez moderno, el comensal  puede observar en el luminoso recinto un cuidado extremo por el detalle en la puesta en escena: desde los elementos decorativos  del entorno hasta el montaje de la mesa en cuyo centro hallarán una especie de florero de cristal del que emergen lo que parecen ser largas y retorcidas ramas secas, pero que en realidad son unos apetitosos snaks  de crujiente pan especiado que además de su función decorativa sirven  de entretenimiento hasta la llegada del aperitivo.
Este escenario presagia una cocina fresca  y actual basada en un producto de temporada  en el que prima la excelencia y un tratamiento culinario que sin renunciar a actualizaciones en las formas  y  los contrastes, no restan un ápice de los sabores primarios. Una cocina que no se concibe sin el alto nivel de autoexigencia y pasión por el oficio que profesa Alfonso Santiago.
El menú de degustación formado por diez platos entresacados de la propia carta (indispensable gozar de buen apetito) que cambia con la temporada  es una muestra  amplia y representativa de la cocina del Palermo.  A modo de cortante previo a los postres una refrescante Caipiriña de cachaça otorga al paladar y al estómago un merecido descanso.
El menú  se prologa con una breve degustación de quesos asturianos, seguido de una Sartén de patatas, pimientos asados, bacalao y huevos ,una  suculenta combinación de sabores y texturas en atractivo montaje sobre una transparente sartén de cristal soplado. Sigue una cazuela de Fabes con almejas en salsa verde y unas delicadísimas y  gelatinosas Cocochas de de merluza con rissotto de champiñones y gomasio. La Lasaña de centollo y berberechos integra la intensidad del marisco sólido con una sustanciosa salsa, contrastado con una finísima pasta fresca. El pescado del día (esta vez un San Martín) fresquísimo, con un punto impecable de horno y sabor neto con un sutil toque cítrico que lo realza , llega escoltado con un par de fresquísimas zamburiñas.  El toque cárnico corre a cargo de unas jugosas y tiernas Láminas de presa, salsa romescu y migas de chorizo como rústica y contundente guarnición.
Tras  la antedicha caipiriña, la rara delicia procedente de una huerta local: pequeñas  Fresas rotas  con sorbete de maracuyá y té matcha que preceden al Soufflé de chocolate y naranja, vainilla helada, infusión de jengibre, limón y menta.
Espectacular, por su montaje colorista, la tabla de diez quesos asturianos acompañados cada uno  por  frutos secos, mermeladas o dulces que más convengan para su maridaje, suficiente «como entrada-  para cuatro comensales (para dos con poco más se apaña una cena). No faltan buenos mariscos (santiaguinos al vapor, caldereta trufada de langosta, bogavante asado a la mostaza»¦)  Sumamente recomendables los arroces (siempre habrá alguno en la carta acorde con la estación) y en particular (previo encargo) el Arroz con pollo de aldea, verduras y curry.
Como es natural la selección de vinos se hace con el listón muy alto y la carta es como para llevársela para la biblioteca de casa. Lo que si pueden llevarse son algunas de las selectas delicadezas, elegantemente envasadas, que bajo la marca Palermo elabora Alfonso con el mismo cariño que sus platos de carta  Mousse de Pato al Oporto, Mi Cuit de Pato   Cebolla asturiana confitada, o el delicado y sabroso Paté de Morcilla.