Pl. Campa, s/n. Salas. Tel.985 830 173
Cuando Manuel López se hizo cargo de la gestión de este hotel restaurante se propuso llenar un vacío en la capital de este concejo en la «Puerta de Occidente». Desde La Arquera donde había acreditado su restaurante Casa Manolo, supervisaba el nuevo asentamiento delegando la cocina en un profesional que intentó marcar un estilo poco acorde con la realidad del mercado local. -«Manolo, hasta que tu no bajes esto no arranca»-, le dije en una ocasión, y él lo sabía por más que le costara dejar en la Arquera el negocio que había levantado  con esfuerzo partiendo de un modesto colmado de pueblo. Una dura pero acertada decisión que supone un bastión fundamental en la gastronomía de la vetusta villa sálense.
En el castillo medieval que sirviera  de residencia a una de las figuras más relevantes del S.XVI, Don Fernando de Valdés (Salas, 1483-Madrid, 1568), arzobispo de Sevilla, inquisidor general y presidente del Consejo de Castilla al que Asturias debe la Fundación de la Universidad de Oviedo, se ubica el hotel y el restaurante. En la planta baja el comedor principal, luminoso y acogedor, decorado con sobria elegancia acorde con la vieja arquitectura se asoma «gracias a la cristalera que reemplaza al muro de piedra original- al sencillo y cuidado jardín. En él se ofrece una cocina sencilla basada en productos locales, realizada con solvencia, sin alardes pero con aportaciones personales y de una gran regularidad. Sabrosa Ensalada de perdiz roja escabechada, aromática, bien aliñada y equilibrada; original y suculento el Pulpo de roca salteado con setas silvestres; excelente calidad la del Bacalao confitado con verduras a la plancha, de sabores limpios y naturales. Entre las carnes «autóctonas o foráneas  (lomo de ternera asturiana, entrecote de buey, asados de cochinillo o cordero, magret de pato)-  no falta la caza que se da con abundancia en la zona, dignamente representada por el Jabalí guisado al vino tinto, con castañas, o los jugosos Medallones de lomo de ciervo con salsa de arándanos.
Los postres, caseros, son finos y delicados (flan de queso fresco y crujiente de miel, tocinillo con helado de leche merengada»¦) y caben  elaboraciones en las que interviene el «quesu de Afuegal«pitu» que un hermano de Manolo elabora en la Arquera en la fábrica que lleva el nombre del lugar.
Capítulo aparte merecen los callos que Manolo elabora con extremado mimo: menudos, gelatinosos sin llegar al empalago, de sabor potente  un punto picante, que bien merecen catalogarse entre los mejores de la región.
No se descuida la bodega, de la que suele haber interesantes ofertas que varían periódicamente.