Cocinero vocacional y autodidacta,se inició en los fogones públicos trabajando en una popular arrocería ovetense para acrecentar los ajustados recursos pecuniarios de un estudiante de geología. En la trascendente decisión de fijar su rumbo vital y profesional, pudo más la pasión por la cocina que la carrera científica, lo que le llevó a desarrollar un proyecto propio en el que desarrollarse sin ataduras que inició en Arriondas y pasado un tiempo trasladó a Ribadesella, dejando a la capital parraguesa huérfana de una alternativa de calidad a los restaurantes galácticos.
Su curiosidad insaciable, el afán por marcar un estilo personal (apartado de los tópicos pero sin estridentes extravagancias) y una implacable autoexigencia, derivan en una evolución que en apenas un lustro ha situado a Bruno Lombán en el cartel de los cocineros asturianos mejor reconocidos.
La pericia con los arroces que manifestó desde sus inicios, la variedad y riginalidad de sus osadas propuestas (dieciséis arroces en carta) siempre adaptadas a los productos de temporada han colocado –en opinión de los más destacados prescriptores gastronómicos- a Quince nudos entre los referentes nacionales imprescindibles para los amantes de los arroces.
Secos, caldosos, melosos. Con productos del mar (conLlámpares o con pulpo y almejas), de la tierra (con carrilleras de ibérico y trufa). Refinados (con zamburiñas o
chipirones y queso ahumado de Pría) o rústicos (con Callos o con picadillo de jabalí y huevos estrellados), todos son fruto de una búsqueda permanente mediante el método “ensayo y error” que derivan en hallazgos originales y siempre suculentos.
Bruno se divierte cocinando y lo hace por impulso –“me reservo un 30% de la carta para mis juegos”— pero siempre buscando la sintonía con los gustos de una clientela cada vez más exigente.
Si bien los celebrados arroces son el primer reclamo, de la cocina de Quince Nudos salen variadas propuestas con el común denominador de un producto de proximidad, si es posible, y siempre de alta calidad del que ante todo se preserva su esencia.
Entradas como las Croquetas caseras de pitu de caleya o la Coca de Torto de Maíz con Astur Celta Escabechado o la Anguila Ahumada y Tomate Raf.
Los pescados cantábricos, otro de los puntos fuertes, varían según lo que cada día mejor abastezca la rula con algún fijo en carta como el Lomo de lubina con cremoso suave de Cabrales gratinado, o el Tataki de Ventresca de Atun.
En el apartado de carnes encontramos Medallones de Solomillo Ibérico con Setas y Gratén de Patatas, Entrecotte de Ternera Asturiana de los Valles con Panadera o el Salteado de Ternera con Aceite de Boletus Edulis.
En los postres se funde el clasicismo con la creatividad: Helado de Galleta María con Recuerdos de mi Infancia, Requesón de Abredo con sopa de fresas especiadas Tarta de Queso con Frutos Rojos, Lima Curd y Azucar de Manzana, o el omnipresente, por reclamado, Volcán de chocolate blanco con salsa de naranjas. Atención a los quesos, limitados en variedad,pero que exponentes de lo más selecto y exclusivo de Asturias.
Todo en un ambiente informal y sin embargo distinguido, con un servicio impecable a cargo de Ángel Villegas, experto maître que dirigió prestigiosos comedores asturianos y configura una carta de vinos (también de sidras brut) acorde con el espíritu del restaurante.
Restaurante Quince Nudos
Calle Avelina Cerra, 6. Ribadesella
Tel.9840112 073