La prestigiosa destilería de la isla de Islay en Escocia presenta su gama de whiskies ahumados en la ciudad asturiana. 

Gijón, 3 de marzo de 2015 – El whisky de malta ahumado Laphroaig presenta en Gijón su familia de spirits con personalidad propia durante una cata sensorial realizada en el afamado restaurante La Zamorana. El Brand Ambassador de Laphroaig en nuestro país, Emmanuel Dupont-Machet, ha sido el encargado de dar a conocer sus exclusivas variedades entre un reducido grupo de invitados, acercándoles al mundo de los whiskies ahumados a través del arte de la degustación.

Durante la cata, el Brand Ambassador trasladó las claves para entender a fondo la complejidad de Laphroaig, mostrándoles las diferentes armonizaciones que se pueden llevar a cabo. Así, el Brand Ambassador maridó la variedad Select de Laphroaig con “oricios” unas ostras del Eo y almejas, que consiguen domar la intensidad y fuerza del whisky. En segundo lugar, combinó la expresión 10 Años de Laphroaig con salmonete a la plancha, que potencia sus notas saladas. Por último, armonizó la referencia Quarter Cask de Laphroaig con un postre a base de queso cabrales, resaltando el agradable dulzor que persiste en el paladar.

Laphroaig, el gran whisky de la pequeña isla

Laphroaig (pronunciado La-froyg) no es un whisky de malta escocés cualquiera; su exuberancia y complejidad le hacen un whisky especial y exigente por naturaleza. La particularidad de este spirit procedente de la remota isla de Islay en Escocia se debe al proceso clave de malteado de la cebada en la que interviene la turba, un carbón vegetal con larga tradición en algunas destilerías y componente esencial de la isla. Esta turba le imprime un carácter ahumado que se mantiene constante durante 2 siglos.

Los ingredientes para conseguir la atemporalidad e identidad propia de Laphroaig son:

  • Un marcado acento a turba
  • La pureza del agua procedente del arroyo Kilbride
  • El envejecimiento en barricas de roble americano en las que previamente ha envejecido bourbon
  • La influencia de los vientos del Atlántico

Desde hace 200 años, pequeños grupos de isleños han trabajado en la destilería con el fin de elaborar este preciado single malt, considerado el mejor whisky de Islay a nivel mundial, mediante un minucioso y tradicional proceso de elaboración que perdura desde su fundación.