La Goleta, s/n. Villamayor. Piloña. Teléfono: 985 708 072.

Sólo la visita a este palacio de historia secular rodeado de hermosos jardines y asomado al espectacular paisaje que se domina desde la altura de su privilegiado emplazamiento, ya justifica el viaje. La meritoria y ejemplar rehabilitación realizada por Javier y Sandra, respetando escrupulosamente su entorno y arquitectura, han devuelto al edificio todo su esplendor. El gusto exquisito en cada detalle, el refinado lujo que se percibe en cada rincón, predisponen al disfrute de la sólida propuesta gastronómica que sale de los fogones que dirige Tomás Montoro Rupérez, salmantino de sólida formación práctica y larga carrera profesional, que desde el eje de unos fundamentos clásicos es capaz de desplazarse desde lo tradicional a lo moderno, entendiendo en su caso la modernidad como la adaptación dietética y estética a las necesidades y gustos actuales. Los productos que ofrece cada estación condicionan la elaboración de una carta en la que nunca están ausentes platos tan tradicionales como el Pitu de caleya guisado al vino tinto, o el Cabrito tradicional de la montaña astur. En la misma línea tradicional, pero en este caso consecuencia de su etapa vascongada, está el bacalao en sus dos preparaciones más populares: vizcaína y pil-pil. Los Tortos de maíz con foie de teja y jamón ibérico son ya una adaptación personal y exquisitamente enriquecida del básico y secular alimento de los campesinos asturianos.
Llama la atención la presencia recurrente de las setas en todos los apartados de la carta: Arroz Basmati con pixín y setas a la marinera entre las entradas, Tournedo de pixín con Chantarellus al vino tinto entre los pescados, Mollejas de cordero con colmenillas estofadas o Solomillo de buey al capricho de Las Landas con setas entre las carnes, y como postre tengo tomado en anteriores ocasiones unos deliciosos Chantarellus cibarius confitados.
Del repertorio clásico y tradicional pasado por el tamiz de la creatividad de Tomás pueden degustarse una Ensalada de pulpo con sus patatas hervidas y aceite de pimentón picante, Ensalada de langostinos crujientes con mayonesa de curry, de Bonito del Cantábrico con vinagreta de berberechos, la Crema Vichisoisse caliente con salmón ahumado y sus huevitas, el Lomo de merluza del pincho con zamburiñas, el Solomillo de ibérico relleno con queso de cabra -que se desvela en la receta de la siguiente página el Magret de pato al aroma de cítricos, las Manos de cerdo con salsa de ñoras y «ablanes»… Un largo y variado repertorio en fin, que se completa con postres refinados sin excesos dulces, y que en otoño cambiará con propuestas en las que la caza -en cuya elaboración Tomás es acreditado maestro- y su mejor compañía: las setas, tendrán una presencia relevante y que como cada año en esa estación, serán protagonistas de una interesante quincena gastronómica.
Disfrutar en el encantador ambiente del Palacio de Cutre de una comida a base de algunas de las suculentas delicias enumeradas puede suponer un gasto entre 25 y 35 euros por persona (bodega aparte). Por 30 euros se puede tomar un variado menú de degustación y los fines de semana un menú de cuchara de 19 euros.
Un lujo muy asequible.