Un año más, el Certamen del Queso Afuega’l Pitu, que organiza la Hermandad de la Probe de la Foz de Morcín, entrega en su treinta y cinco edición del domingo 18 de enero su máximo galardón: el Afuega’l Pitu de Oro, que en esta ocasión distingue a toda una saga, la familia Loya, representada por los máximos exponente de su última generación: Isaac y Javier Loya. Un galardón que es, además, el homenaje póstumo que el Certamen de la Foz de Morcin rinde al padre de estos dos grandes de los fogones asturianos: Miguel Loya, recientemente desaparecido.

Miguel Loya era la segunda generación de esta saga familiar dedicada a engrandecer la gastronomía asturiana, iniciada por sus padres Félix y María Luisa, en el emblemático San Félix de Avilés, y Miguel, casado con María Luisa del Río, es padre de dos de los mejores chefs asturianos: Isaac Loya a los mandos de los fogones del Real Balneario de Salinas, y a Javier Loya responsable empresarial de Deloya, Avant Garde, Bistró, Lesibaris, Black Bar o Mestura.

Decir Loya es nombrar a una de las grandes sagas familiares que han dado fama y prestigio a la gastronomía asturiana. Durante muchas décadas el restaurante San Félix de Avilés fue mesa obligada para cuantos pasaban por Asturias, desde los Reyes de España hasta los Rollings Stone, pasando por Julio Iglesias, Lola Flores, Joan Manuel Serrat, y un largísimo etc. Todos acudían atraídos por una cocina tradicional, a la vez que innovadora, y en la que resaltaban siempre los productos autóctonos, ya fueran de la mar o del campo.

A principios de la década de los años noventa del pasado siglo, Miguel Loya, tomó nuevos aires en Salinas abriendo un magnífico ventanal al mar Cantábrico, el Real Balneario, que en poco tiempo se convirtió en una de las grandes referencias de la mejor hostelería no ya de Asturias, sino de España, lo que le ha llevado a ostentar distinciones y galardones de las más prestigiosas guías culinarias.

De tal palo tal astilla. Así dos de los hijos de Miguel Loya aprendieron las mejores lecciones a la sombra de su padre, considerado el mejor jefe de sala de todos los restaurantes españoles, aunque tanto Javier, como el benjamín de la familia, Isaac, se decantaron por los fogones y no por el comedor. Pero tanto Javier, como Isaac mantienen intacto la seña de identidad de la cocina que protagoniza su familia, máxima calidad en la mesa y una exquisita atención al cliente.

Y es en esa seña de identidad de máxima calidad en la mesa, donde la familia Loya, desde el abuelo Félix, pasando por el padre Miguel y continuando con los hijos Javier e Isaac, donde los mejores quesos asturianos, entre ellos nuestro afuega’l pitu, han encontrado siempre un gran protagonismo, porque ante todo la cocina de esta gran saga familiar es el amor al producto de calidad de su tierra, ya sean pescados, mariscos, hortalizas, vinos, panes o quesos, como el afuega’l pitu siempre presente en sus cartas.