Crta general s/n. La Regayina -Barrio Barrigón – Lastres. Tel. 985 850 445
El pasado nueve de febrero Alberto Asensio obtuvo en Pravia, al alzarse con el campeonato de Asturias, el pasaporte para el XII Campeonato de España de Cocineros, antesala del Bocuse d’Or en Lyon. Va a por todas y pletórico de ilusión está puliendo dos platos espléndidos (doy fe), que fieles a los ingredientes obligados por las bases del concurso, son un despliegue de creatividad e integran elementos representativos de los mejores productos asturianos. Cada punto es decisivo, y por ello ha encargado a un prestigioso escultor el diseño de una bandeja construida con elementos  representativos de Asturias.
Como este número se publicará pocos días antes de la celebración del campeonato, a la mayoría de lectores esta información les llegará a toro pasado, pero cualquiera que sea el resultado Alberto ya ha ganado el más importante de los campeonatos, al que aspiran todos los jóvenes cocineros: tener su propio restaurante y el favor de la clientela.
Iniciado en prestigiosas cocinas de Asturias, pasó un tiempo trabajando para Ferrán  Adriá, primero en El Bulli y luego en el Hotel Hacienda Benazuza, en Sevilla. Un par de años de reflexión en los interminables inviernos riosellanos, sobradamente compensado por el hallazgo de su parte complementaria, Itziar, y la gran decisión: El Barrigón de Bertín en uno de los pueblos costeros con mayor encanto: Lastres. No está demás aclarar que el nombre del restaurante no alude a las prominencias abdominales de Alberto  -aunque de complexión robusta mantiene una envidiable forma- sino añadiendo el diminutivo onomástico al antiguo chigre que había tomado el nombre del lugar donde se ubica, llamado el Barrigón seguramente por la prominente curva que allí traza la carretera.
La feliz pareja ha transformado el viejo local convirtiéndolo en un pequeño restaurante a su medida, coqueto y acogedor, que Itziar rige con esmerada profesionalidad y un correcto trato de cálida simpatía, así que Alberto no tiene más preocupación que centrarse en sus fogones realizando una cocina fundamentada en productos de alta calidad (excepcionales los pescados que a diario llegan a la rula lastrina) que maneja dejando inmaculados los sabores naturales, con puntos justos de cocción y detalles creativos administrados con mesura.
Exquisita la Ensalada Templada de Xarda en Ligero Escabeche de Sidra y Naranja, delicadamente sabrosa la Brandada de Merluza  con Piquillos Confitados, delicioso el Mi-Cuit de Pato Hecho en Casa con Mermelada de Vino Tinto, delicadezas de la carta que no desdeñan unos tradicionales y suculentos Callos Asturianos (hechos aquí) ni a los reparadores platos de cuchara como los Garbanzos con Callos de Bacalao a la Asturiana.
Como deferencia a los carnívoros más recalcitrantes, se ofrece una breve selección que no desmerece en absoluto, pero créanme, sería imperdonable perder la ocasión de disfrutar de los más frescos y genuinos pescados del Cantábrico.
Si quieren terminar con algo dulce, no se abstengan por temor a disparar la cuenta, ni a recargar la comida con un postre empalagoso ni calórico en exceso y rematen por ejemplo con una Tarta de Manzana Invertida con Helado de Galleta.
Una selección de vinos a la altura de las circunstancias completa una oferta gastronómica con una relación calidad/precio poco frecuente.